
Hoy soñé con que todos los fuegos me quemaban
que cada suspiro que salía de mis vías respiratorias
era un dardo incandescente
que cada movimiento compulsivo
era un despertar volcánico
que cada milímetro de mi nucleo
solo florece en llamas.
Y ahora ni de los rescoldos quedan cenizas.
Ya he despertado y solo espero que la chispas no me salten a los pies.