
Ni la más oscura de las noches,
se apoderó de mi luz.
Ni la más clara de las mañanas,
cegó todos mis conscientes.
Ni el más crudo de los bocados,
ahogó mi garganta en sabores.
Ni el más bello de los roces,
calmó mi piel ansiosa.
Nada ni todo es suficiente, si mi ser no se inunda de ti.